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Por la canción del libre albedrío

El cantautor habla en su nuevo trabajo de la revolución cubana y su actualidad

Por Verónica Pagés / De la Redacción de LA NACION.com.ar

Hace poco menos de un mes, Silvio Rodríguez presentó Segunda cita, su último disco, en el que regala doce poemas/canciones que vuelven a tener un aire acústico, despojado y sencillo, más cercano a sus primeros trabajos y en el que no ahorra opinión. Con apabullante claridad, el músico continúa en las filas de los que defienden la revolución y a sus hombres, pero igualmente se permite criticar y desear ciertos cambios que a estas alturas considera necesarios. Pero son las críticas y los deseos de un hombre que conoce lo que fue Cuba y lo que se consiguió, y eso no lo hace dudar de que en la isla se está en el camino correcto: “Me parece muy bien que el mundo hable de lo que desee, y también que los cubanos hagamos lo mismo”, dijo en la conferencia de prensa en la que presentó su disco. Mucho de lo que sucedió ese día en el largo encuentro cobijado en la Casa de las Américas de La Habana giró sobre el tema político, no podía ser de otra manera teniendo en cuenta la realidad cubana de los últimos tiempos a la que Silvio le pone el pecho, el alma y toda su poesía en muchas de las letras de las bellísimas canciones que conforman este disco.

Por momentos, es difícil saber si se trata de temas de amor romántico o de testimonio de amor revolucionario, pero ¿qué más da? El mismo devela -vía e-mail- desde Cuba la incógnita: “La canción es un arte participativo. Aspiro a que cada cual escuche las mías como su sensibilidad le indique. Para mí, es más que suficiente”.

-Si uno se queda con el lado testimonial de la canción, este disco se presenta como el más “político” entre los últimos. ¿Es así? De hecho se lo dedica al medio siglo del triunfo revolucionario de 1959.
-No veo este disco como más o menos político que otros. Lo que sí es obvio que algunas canciones hablan de asuntos urgentes de la Cuba actual. Es más evidente en temas como “Segunda cita” [“Quisiera enmendar los comienzos de todas las brumas. Quisiera empezar cada lienzo con mejor fortuna”]; en “Sea señora” [“Cuando las alas se vuelven herrajes, es hora de volver a hacer el viaje a la semilla de José Martí”], o en “Trovador antiguo” [“El nuevo trovador antiguo se acerca a la procesión. Le dice adiós al mundo ambiguo y pone pie en el caracol”], pero creo que esa motivación, de alguna forma, se pasea por casi todas las canciones, a veces más directamente y otras con más sutileza.

-¿Qué tendría que cambiar en la isla para que sintiera que la revolución crece, avanza y se reinventa?
-Durante los primeros 20 años, quizás un tiempo más, los ciudadanos sentíamos que la revolución jalaba de nosotros, que nos impelía hacia delante. Ahora uno siente que es la sociedad la que trata de jalar a la revolución. Yo creo que necesitamos encontrar el camino hacia un espíritu semejante al de entonces.

-Hay una frase de “Bendita” que me impactó: “Y que opinar deje de ser jugar con dinamita”. ¿Qué tan lejos o qué tan cerca están en Cuba de que esto no sea así?
-Creo que los espacios críticos se han ido ampliando cada vez más en Cuba, pero hace falta que esa verdad se generalice: que no se margine al que no opina igual, que exista el debate, aunque sea en términos antagónicos. A mí me parece que vamos a crecer con eso, que la revolución va a salir ganando y que también va a ganar el concepto universal de lo que es una revolución.

-En el disco está la “Tonada del albedrío” y en “Sea señora” dice: “Hágase libre lo que fue deber”. A esta altura, ¿el libre albedrío no tendría que ser normal? Hablo de la isla, pero también del mundo en general.
-Cuando yo tenía 14 años, en 1961, para mí era normal tener elementos de geografía, pero la familia que alfabeticé en la Ciénaga de Zapata no sabía que la tierra era redonda. Hay mucha desigualdad y mucha injusticia camuflada como “normal” en este mundo. Hay que llegar a otro estado de lo “normal” antes de hablar del libre albedrío.

-¿Cómo vislumbra el futuro cercano de Cuba? ¿Piensa que el gobierno cubano está más abierto a escuchar? Hasta los que están lejísimos de ser detractores de la revolución están pidiendo cambios. ¿Llegarán?
-El gobierno cubano, al menos en su mayoría, creo que está compuesto por hombres que antes que nada aman a su pueblo. En esa convicción se funda mi esperanza y por supuesto que mi apoyo.

-Musicalmente, ¿qué lo volvió a llevar hacia un territorio musical mucho más despojado?
-El trío de jazz, en sonoridad, viene a ser como el paso inmediato superior a la soledad del trovador y su guitarra. Además de que me gusta ese sonido, que es acústico, traté de no alterar mucho lo básico de las canciones. Fue algo que conversé y ensayé con los excelentes músicos que me acompañan: Roberto Carcassés, Oliver Valdés y Feliciano Arango.

-Sacar un nuevo disco lo expone a hablar mucho más de Cuba y su realidad que de música. ¿No lo cansa?
-No. Y pudiera decirse que me lo he buscado, por llevar cuatro décadas hablando lo que hablo y cantando lo que canto.

Y afortunadamente, Silvio Rodríguez sigue imaginando, deseando, escribiendo y cantando para un día poder escribirle una nueva “carta” a Violeta Parra, en la que pueda llevarle mejores noticias, o ver el día en que los hombres se atrevan a ser “mínimamente ellos”: “Eso sería maravilloso y creo que precisamente esa es la idea que han tenido en mente los grandes revolucionarios”.

SEGUNDA CITA
Silvio Rodríguez
Toma, Tonada del albedrío, Carta a Violeta Parra, San Petersburgo, Demasiado, Sea señora, El gigante, Huracán, Bendita (Yo fui una vez), Segunda cita, Antiguo, Dibujo en el agua.

1 Response
  • Aura
    Abril 21, 2010

    Estoy emocionada!! Cuándo llega a México?
    Silvio es un hombre admirable, fue en soldado de la Revolución y siempre ha luchado por su pueblo, ¿quién más que él, que vivió todos los sucesos de la Revolución, puede hablarnos de ella?
    Gracias Silvio, por ser quien eres y dejarte oir.

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