• Noticias

    Silvio Rodríguez abrirá el «Concierto por la Patria» en La Habana

    Silvio Rodríguez abrirá el «Concierto por la Patria» de este sábado en la Tribuna Antiimperialista. El cantautor tendrá a su cargo el comienzo de un amplio espectáculo” donde artistas e intelectuales defenderán, desde ese escenario habanero, la vida y el derecho Cuba a mantener su independencia” según se afirma desde Cubadebate.

    La nota agrega que Silvio Rodríguez, con su participación en el concierto, mostrará “su confianza en el proceso transformador en Cuba iniciado hace 50 años”, después de que sus palabras en la presentación de un nuevo disco, Segunda Cita, “fueran manipuladas” por medios de prensa extranjera.

    Silvio Rodríguez dijo en aquella presentación, el pasado 26 de marzo, que en estos momentos Cuba “pide a gritos” la “revisión de montones de cosas, desde conceptos hasta instituciones”, pero insistió en tener “muchas más razones para creer en la revolución, que para creer en sus detractores”.

    Además del concierto en La Habana, que tendrá lugar en la Tribuna Antiimperialista del Malecón, conocida popularmente como “protestódromo”, se organiza para el mismo sábado otro similar en la segunda ciudad de la isla, la oriental Santiago de Cuba.

    Según el diario Granma, portavoz del gobernante Partido Comunista, decenas de artistas manifestarán en los conciertos “su rechazo a la campaña mediática que en estos momentos pretende denigrar la realidad cubana”.

    En Santiago estarán presentes, entre otros, la Original de Manzanillo, el Septeto Santiaguero, el trovador José Aquiles, la cantante Eva Griñán, Los Taínos de Mayarí, el conjunto folclórico Cutumba, los poetas Teresa Melo y Luis Carlos Suárez, la actriz Fátima Patterson y varias agrupaciones infantiles.

    Han confirmado su presencia en el concierto capitalino —además de Silvio Rodríguez— los músicos Amaury Pérez, Sara González, Vicente Feliú, Manuel Argudín, Gerardo Alfonso, Augusto Blanca y Corina Mestre, Paulo FG y su orquesta, Yoruba Andabo, Alexis Díaz Pimienta y su grupo, Augusto Enríquez, la agrupación Moneda Dura, Raúl Torres, el Dúo Buena Fe, Eduardo Sosa, David Blanco, Doble Filo, grupos de la Agencia de Rap, Pupi y los que Son Son, Baby Lorens, y Manolito Simonet y su Trabuco. También, los actores Blanca Rosa Blanco, Jorge Enrique Caballero, Miriam Almeida, Léster Martínez, Omar Franco, Enrique Bueno y Carlos Gonzalvo, con la participación especial de Jorge Perrugorría.

    Published by:
  • Noticias

    Silvio Rodríguez: “Son los mismos sinvergüenzas de hace cincuenta años”

    El cantautor cubano se refiere a quienes controlan la información mediática globalizada y satanizan a Cuba. Silvio plantea una encendida defensa de la Revolución, con una mirada crítica hacia temas concretos. “Hay que superar la lógica de la Guerra Fría”, señala.

    No parece precisamente cómodo el lugar de Silvio Rodríguez: si lleva consigo el peso de los símbolos, si su solo nombre remite a una época y a una forma posible de canción -que fue posible también por una época-, el paso del tiempo lo ha enfrentado al reto de seguir perfeccionando el oficio de trovador. La forma en que ha salido airoso de tamaño desafío se escucha en Segunda cita, el trabajo que acaba de presentar. Un disco hecho de canciones bellas, potentes, que ganan musicalmente en el despojo acústico del trío jazzero que el cubano propone esta vez para acompañarlo. “No podemos ser prisioneros eternos de nuestro pasado, porque hay más mañana que ayer esperándonos”, dice Silvio Rodríguez en la entrevista que concede a Página/12 a través del mail, la forma que ha elegido en los últimos años -en los que también son contados sus conciertos- para hablar de sus nuevos discos, de sí mismo y, sobre todo, de su país. Lo que dice con poesía, pero también con claridad, lo dice justamente por Cuba, y su posición tampoco es cómoda: su amorosa y encendida defensa implica a la vez una mirada crítica hacia temas concretos. En su nuevo disco también sienta postura en temas como “Sea señora”, “un voto a la evolución política de Cuba”, según define: “A desencanto, opóngase deseo. Superen la erre de revolución, restauren lo decrépito que veo, pero déjenme el brazo de Maceo y, para conducirlo, su razón”, pide allí.
    Otro tema del disco, “Tonada del albedrío”, resuena en especial por estos días, en estas tierras. “Dijo Guevara el humano que ningún intelectual debe ser asalariado del pensamiento oficial. Debe dar tristeza y frío ser un hombre artificial, cabeza sin albedrío, corazón condicional”, canta allí el trovador, y en el booklet explica que los versos fueron inspirados por el pensamiento oficial que imponen diariamente, de múltiples maneras, las empresas de comunicación. De esos “dueños de la llamada Gran Prensa” habla también el cubano en la entrevista, “los mismos sinvergüenzas que hace 50 años nos tienen bloqueados de todo, menos de su sacrosanta información”.
    Entre la balada, el bolero, el danzón, el son y el jazz -entre esas potentes marcas musicales de Cuba-, Silvio avanza en las historias y tomas de postura de esta Segunda cita. “Pero déjeme comenzar nombrando a los buenos músicos que me acompañan: Roberto Carcassés al piano, Oliver Valdés en la batería y Feliciano Arango en el contrabajo”, arranca el cubano la entrevista, consultado sobre ese abordaje musical, marcando la importancia del sonido logrado por ese trío de jazz que se luce en el disco.
    -En este disco se escucha una influencia general más jazzera, desde la participación de músicos de este género hasta los arreglos de los temas presentados en formato de trío acústico. ¿Por qué buscó este sonido?
    -El trío de jazz, por su intimidad acústica, me parecía el escalón superior inmediato a la soledad trovadoresca. Es un formato idóneo para presentar las canciones casi como vinieron al mundo, sólo arropadas por vaporosos tules. Siempre me he sentido muy atraído por la voluptuosidad de ese sonido. Y creo que Segunda cita demuestra que es un sonido que se puede expresar con lo que hago.
    -Esta Segunda cita aparece después de Cita con ángeles (el disco que grabó en 2003), y esta vez invita a todos los seres humanos a pensarse ellos mismos como querubines, no necesariamente todopoderosos. Desde los nombres de los discos, también desde el arte de tapa, plantea una continuidad. ¿Por qué apareció esto?
    -Cuando estaba lanzando Cita con ángeles, que fue un disco motivado por la agresión a Iraq, sabía que era muy probable que una Segunda cita estuviera en camino. Era hasta cierto punto lógico que, después de aquella aventura universal, regresara al terruño en los mismos términos de indagación. O al menos por ahí se me fue la inspiración y una vez más he tratado de cumplir con ella.
    -En el disco usted dice que la canción “Tonada del albedrío” tomó forma a partir de tergiversaciones mediáticas alrededor de la figura del Che. ¿Podría contar más sobre esas “noticias” que dispararon esta canción?
    -No fueron noticias. En los últimos años hay más bien un empeño sistemático en descalificar los símbolos revolucionarios, entre ellos el ejemplo de altruismo del Che. Les molesta que ese hombre haya llegado a ser un icono de los jóvenes del mundo. Empezaron a decir que su imagen se comercializaba, siendo, como fue, un anticapitalista. Precisamente porque lo mató el capitalismo es por lo que ha surgido la leyenda y la contradicción de que su imagen sea vendida. Si el Che hubiera ganado su lucha, no habría tenido sentido usarlo así, él tampoco lo habría permitido. Hoy algunos se dedican a tratar de minar su memoria con mentiras grotescas. Me fui dando cuenta de que no era casual y me dije: aquí les va una más. Tomé frases textuales y las reuní en un contexto diáfano. Por yo vivir en un país socialista subrayé su idea de que el socialismo no necesitaba intelectuales asalariados al pensamiento oficial. Yo había jugueteado con algo parecido hacía tiempo, cuando canté “Yo te quiero libre / como te viví / libre de otras penas / y libre de mí”.
    -”Los que gobiernan la información mediática trazan paisajes ideológicos”, dice usted en las notas del disco. La sanción de una nueva ley de medios, a lo que se agregó la investigación sobre las adopciones realizadas durante la dictadura por Ernestina Herrera de Noble, abrió el debate sobre el tema en la Argentina. ¿Está al tanto de esta situación?
    -No conozco lo de la ley de medios, pero sí la larga y dolorosa lucha de las Abuelas de la Plaza de Mayo, reclamando saber la suerte de sus seres queridos. Supongo que para algunos enfrentar lo que pasó debe ser angustioso; pero muchos otros llevan décadas viviendo en una pesadilla de ausencias y preguntas. Me parece que todas esas interrogaciones merecen sin falta su respuesta.
    -Recientemente un cable de noticias informó que Pablo Milanés, consultado sobre la huelga de hambre de Guillermo Fariñas Hernández, ha expresado su de-sacuerdo con la actitud del gobierno de Cuba hacia los disidentes. ¿Cuál es su posición?
    -Si estuviera en mis manos, yo habría amnistiado a esos cien presos que algunos llaman “de conciencia”. Creo que hay que superar la lógica de la Guerra Fría y que nuestra política no debería articularse con la política de nadie. No me importaría que dijeran que los liberé por presión. Yo sabría que lo hice porque hay que cambiar la vieja lógica, porque no podemos ser prisioneros eternos de nuestro pasado, porque hay más mañana que ayer esperándonos. Por otro lado, nuestra prensa -inicialmente por causas de defensa- se acostumbró a ser muy recatada y triunfalista. Hemos criticado mucho eso, pero hasta ahora no ha aparecido la voluntad de superarlo. Mi posición es que todos tengamos derecho a la información, a crearnos una opinión personal de cada cosa y a comentar lo que sea, sin limitaciones. Como usted comprenderá, soy bastante idealista, porque lo que uno lee, aunque lo haga críticamente, tiende a influir. Y en la información no sólo pesa la calidad, sino también la cantidad.
    -Volvemos entonces a la pregunta anterior, y a su “Tonada del albedrío”…
    -Si, como dice Chomsky, la mayoría de la información que circula en el mundo la maneja la derecha, ya podrá usted imaginar lo que constantemente cae sobre Cuba. O sea que la isla lo tiene difícil porque, a pesar de sufrir la satanización, tiene el sagrado deber de no negarle su derecho a nadie. Ante este dilema, ¿hay que racionalizar la información? ¿Hay que dosificarla? ¿Censurarla? Australia acaba de decirle a Google que ella tiene derecho a escoger lo que se lea en su territorio. Creo que sólo Google protestó; el resto del mundo no le hizo el más mínimo caso a la noticia. Sin embargo, si China dice lo mismo que Australia, se dedican semanas a despedazar el antidemocrático Partido Comunista Chino. No me estoy posicionando: estoy expresando una verdad elemental de nuestros días. Y además quiero decir que a cada instante se habla peor de Cuba, la mayoría de las veces sin fundamentos, sólo porque lo desean los que pagan, los dueños de la llamada Gran Prensa y del 90 por ciento de Internet; los mismos sinvergüenzas que hace 50 años nos tienen bloqueados de todo, menos de su sacrosanta información. Usted no me lo ha preguntado, pero deseo que sepa que en el reciente curso escolar sólo se han podido admitir dos estudiantes de piano en cada conservatorio cubano. No hace muchos años podía entrar una docena de niños. He aquí una “gloriosa hazaña” de ese bloqueo que muchos aplauden.
    -¿Cómo hizo todos estos años para conjugar su trabajo de músico y el de diputado? Disculpe si caigo en una pregunta repetida, es que desde aquí su doble profesión se ve como una conjunción extraña, casi un oxímoron…
    -Hace ya dos años que no soy diputado. Lo fui durante quince años por votación popular, no porque me haya postulado. En Cuba hay pocos diputados profesionales. La mayoría de la Asamblea está compuesta por trabajadores de los diferentes sectores y se concurre a las reuniones ordinarias dos veces al año. En cualquier caso, mientras lo fui, no hubo contradicción profesional entre el diputado y el músico, porque se entendía que mi trabajo me llevaba constantemente de un lugar a otro.
    -”Cuando tenía veinte años estaba seguro de que la poesía podía salvar el mundo”, recuerda usted en el prólogo del Cancionero editado el año pasado. A los 63 años, ¿cuál es el poder que le asigna a la poesía?
    -La poesía es revelación; contribuye al saber, al mejoramiento espiritual y por ende incluso al bie-nestar físico. Es lo que creo.
    -Su proyecto “Expedición al centro del hombre” lo llevó por las cárceles de Cuba. ¿En qué medida lo enriqueció a usted mismo? ¿Piensa repetir la experiencia?
    -En el 2008 participamos pintores, cineastas, escritores, poetas y músicos de varias especialidades. Una de las cosas más lindas era la participación artística de los presos; ellos tienen un fuerte movimiento de aficionados. Siempre terminábamos cantando juntos porque en muchas cárceles hay muy buenos grupos musicales. Estuvimos en 16 prisiones, ante unos 40 mil reclusos. Después vi que en España estaban haciéndolo con la ópera y me pareció tan hermoso que pensé en algo parecido en Cuba, quizá con música de cámara y -¿por qué no?- también sinfónica. Pero ese sueño tendrá que esperar. En las condiciones económicas actuales, lo veo difícil.
    -Ha dicho que no piensa cantar durante mucho tiempo más, pero también ha hecho público su deseo de actuar en el Colón. ¿Sigue en pie?
    -Lo del Colón fue postergado porque lo estaban reparando, ahora no sé cómo andará…
    -Si pudiera saber cuáles van a ser los últimos años de su vida, ¿cómo los planearía?
    -Haría cosas, por supuesto; trataría de realizar algunos sueños. Pero creo que la mayor parte del tiempo lo pasaría con mi familia
    Por Karina Micheletto
    Página 12, Argentina
    Published by:
  • Noticias Opinión

    El principe Rodriguez

    He dudado muy mucho antes de escribir este artículo. Primero quería hacer una carta abierta a Quim Monzó pero definitivamente no me gusta esta costumbre tan poco elegante de “te lo digo a ti Pedro para que me oiga Juan”. En segundo lugar Silvio Rodríguez ya es mayorcito para defenderse solo y quién soy yo para meterme donde nadie me ha llamado.

    Pero de alguna manera, y antes de que una legión de fanáticos bombardeen con descalificaciones personales a mi paisano por su artículo El sapo Rodríguez, —fascista, mal escritor, gusano, fracasado, sordo intelectual y otras lindezas—, quisiera contarles a ustedes alguna cosa sobre Quim Monzó y a Monzó algo sobre Silvio.

    Quim Monzó (Barcelona 1952) es por encima de todo —aunque parezca poco creíble si leen el artículo de referencia— uno de los mejores escritores catalanes vivos y uno de los columnistas más considerados en este país. Monzó es ocurrente, ameno, irónico y hasta cáustico, capaz de sacarle la punta y los colores a cualquier hecho, ya sea trascendental o cotidiano. Leer alguno de sus artículos o novelas obliga siempre a la reflexión desde la desmitificación y la iconoclasia frecuentemente cubiertas con una pátina de humor irreverente, a veces negro.

    Pero en El sapo Rodríguez —lo digo con todo el respeto y admiración que me merece —, a Quim Monzó se le ha ido la mano con la capa de pintura.

    En primer lugar ha caído en el error —en el que ha caído la mayor parte de la prensa occidental—, de afirmar que ésta es la primera crítica de Silvio al régimen cubano. Silvio, como buen creador, siempre ha sido crítico con el poder. Ya en el 1969 tuvo que enrolarse en un barco pesquero cubano —el Playa Girón— huyendo de las consecuencias de sus propias palabras.

    Sugiero la audición —o la lectura— de canciones como Mientras tanto (1967), que le causó un disgusto en la televisión cubana, o Epistolario del subdesarrollo (1969), entre otras muchas que no cito para no aburrir en exceso.

    Eduardo Carrasco cuenta que a finales de los sesenta, siendo director de Quilapayún, que “durante nuestra estadía (en Cuba), algunas de las personas que nos atendían, nos sugirieron que no entráramos en relaciones con Silvio Rodríguez, porque en ese momento, él estaba políticamente cuestionado”, aspecto que fue confirmado por Silvio en una entrevista a Jaime Saruski: “Quilapayún en ese momento no se acercó porque creyó lo que les dijeron: que éramos un grupo de indisciplinados, de desviados políticamente porque lo que nos gustaba era el rock. También les dijeron que éramos drogadictos.”

    Y si con esto no basta, sugiero también el repaso a la hemeroteca de CANCIONEROS.COM: Silvio II(08/02/2008), Silvio Rodríguez considera que Cuba necesita líderes con sangre joven (31/07/2009) o Silvio Rodríguez: «Un país sin jóvenes está destinado a ser una sombra, un fantasma» (19/02/2010).

    Si a Silvio Rodríguez se le ha considerado “la voz del régimen” es porque las críticas siempre han salido desde dentro de la Revolución, o como dijo en sus declaraciones: “sigo teniendo muchas más razones para creer en la revolución, que para creer en sus detractores”. Frase que, por cierto el Granma utilizó como titular y La Vanguardia relegó al último párrafo de un largo artículo. Dos casos paradigmáticos de cómo puede tergiversarse la información faltando a la verdad sin necesidad de mentir.

    En segundo lugar no deja de sorprenderme que un escritor con la acidez y la capacidad de analizar y dar la vuelta a las cosas como Monzó, se deje llevar por el manido tópico de creer que la música cubana es sólo eso que se escucha en los bares de turistas de La Habana y que un cantautor por el sólo hecho de serlo haga canciones “blandengues”, de “sensibilidad sensiblera” que induzcan al sueño.

    Créanme —aunque les cueste los que nunca lo han leído—, que Monzó no suele hacer concesiones al tópico, ni al chiste fácil y que suele recurrir a una sutil inteligencia cuando quiere criticar alguna cosa.

    En tercer lugar, la bromita —insisto tan alejada de su estilo— de asociar al Presidente de Italia con Silvio Rodríguez por mera coincidencia en el nombre, me parece pueril e indigna de la inteligencia —que la tiene y mucha— de Quim Monzó. Yo tuve una novia que se llamaba María y —créanme— era muy puta.

    Para finalizar, está claro que no creo que Silvio sea un sapo. Para los que sí lo crean, una última sugerencia: acérquense y bésenlo. Igual se convierte en un príncipe.

    Xavier Pintanel
    Director de CANCIONEROS.COM

    Published by:
  • Noticias

    Silvio en segunda cita con el bolero

    Imagen de Contraportada del CD «Segunda Cita» de Silvio Rodríguez

    Por Marta Valdés para Cubadebate

    De regreso de uno de los estados de emoción más intensos que haya podido experimentar en mucho tiempo ante una canción, comienzo a articular estos párrafos.

    Mira que al bolero le han dicho pesadeces en este último medio siglo: que si el bar, que si la cantina, cosas de gente sin melodía, abandonados de la forma, atentos solamente a la palabra sin saber qué hacer con el tesoro derramado sobre la historia propia y verdadera que amasaron legiones de trovadores y poetas, cancioneros y cancioneras empeñados en tener siempre a mano algo nuevo y fresquecito para darnos de cantar.

    A veces he sentido escalofríos ante etiquetas como “trova intermedia” o “canción inteligente” que, a mi entender, no son más que balas perdidas que nada tienen que ver con la naturaleza de la música -esa parienta pobre destinada a asomar malamente las narices por entre cadenetas de frases tantas veces regañonas. De regreso de mil y un episodios en una larga historia que comenzó cuando apenas alcanzaba yo la mayoría de edad, tropiezo con un bolero de Silvio Rodríguez capaz de poner en claro que toda la inteligencia del mundo puede caber en la brevedad de esa forma noble y melodiosa. Inteligencia ya ensayada en la arena del viejo debate entre las formas de trova que tantos protagonistas de nuestra historia musical nos fueron regalando y que hace muchísimos años cobró vida cuando Silvio, tan joven, navegó con el aire a su favor por entre los cinquillos de aquel bolero suyo donde quedaban claras más de cuatro cosas; sobre todo, que la guitarra es la guitarra sin envejecer.

    Ahora en Demasiado, que es el título del bolero colocado en el cuarto corte de su nuevo disco Segunda Cita, el autor se nos aparece montado en una cadencia rítmica no tan lenta como la del estilo que impuso el Benny y —sí— tan incisiva como la de aquel ¡Oh, vida! que se nos mete —como acostumbraba decir mi abuela entre tantas expresiones traídas de Camajuaní— “en la masa de la sangre”. Con esas armas así como desde esa manera a ras de pueblo asumida por él para emitir su voz y entonar su canto, asalta el sentido común y nos va convocando a la más absoluta atención; diría yo que llega a rendirnos por ley de suavidad.

    Demasiado, de Silvio Rodríguez, es un bolero que aprieta el corazón y pone en orden los sentidos. A estas alturas de la vida —lo admito— mientras iba admirando la transparencia de su letra en conjunción perfecta con su melodía, mientras me acunaba en el equilibrio de los silencios entre frase y frase, un hilillo de luz se me colaba en el pensamiento y no me quedó otro remedio que llorar como es debido.

    Published by:
  • Noticias

    Segundas citas tambien fueron buenas

    Eso es lo que pienso cuando me sitúo ante la amenazadora cuartilla (pantalla) en blanco para escribir esta nota sobre/para la presentación del nuevo disco de Silvio Segunda cita. Coincidencias (o más bien divergencias) de fechas no me permitirán estar en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas, como querría, como quiero, cuando el trovador presente esta nueva obra suya.

    Tengo entonces aquí, además de esa riqueza insustituible de la experiencia y la memoria compartidas, los comentarios que escribió el trovador sobre las canciones del disco, mis propias notas nacidas de las ideas que proponen los textos/los poemas de esas canciones y el eco de la pre-audición hecha, hace algunas semanas, en la pequeña cabina de sonido de Ojalá, junto al amigo Joaquín Borges-Triana, con la compañía amable de Olimpia y Ana Lourdes, cuando la Segunda cita sonó por primera vez para nosotros, proponiendo laberintos desde su compleja sencillez, avizorando alegrías desde su óptica a veces grave, intuyendo amor desde una ética que va de cita en cita, como la vida misma, construyéndonos —ad astra per aspera— interminables.

    Hacia los astros a través de la adversidad, como nos explicaba/ traducía, en las aulas de la Escuela de Letras, aquella profesora de Latín, sabia e inolvidable. Apelo al latinazgo —recurso generalmente abominable— porque en este caso no lo es: esa frase es parte de la memoria común nuestra de aquellos años cuando recorríamos, sin itinerario previsto ni horarios rígidos, como debe ser, la ruta Universidad-heladería Coppelia-nait club El Cóctel, entre otras paradas no menos inquietantes y disfrutables.

    La frase vino al territorio de esta nota probablemente porque traza un arco definido —compartible quizás para algunos— en el recorrido de la obra y la vida de este creador interminable, de muchas otras vidas, pienso yo, y del entorno histórico en que todo eso se ha movido. No en balde este disco está dedicado al medio siglo del triunfo revolucionario de 1959 y (para ir adelantando la riqueza de la complejidad que mencionaré brevemente después) a los bicentenarios de Edgar Allan Poe y Charles Darwin, quienes recorrieron caminos divergentes y complementarios, como tantas veces sucede.

    Lo más importante probablemente sea que, entre búsquedas, amores, incomprensiones, reafirmaciones y asperezas, la obra del trovador continúa transitando. La frase, así sin complementos directos o indirectos, ya contiene esta riqueza mayor en sí misma: transitar, sin detenerse, avanzar —entre el acierto, el error y la esperanza— es, o debiera ser, señal de nuestra época. Esta segunda cita con el trovador reafirma que esa sigue siendo su vocación y que la cumple.

    Y ahora, con complementos: esta obra transita, en sus textos, en su poética, de la exuberancia (que llegó a ser barroca en canciones memorables) a esta sencillez expresiva que desnuda la palabra para entregarnos esa (otra) forma del compromiso que la vida llama belleza. Los textos de estas canciones encuentran su camino de comunicación mejor con la utilización sabia de la economía de recursos y la claridad de sus propuestas a través, por supuesto, de esa vía, esa sustancia mágica e indefinible que es la poesía. Ese lenguaje rinde tributo también, creo, a la poderosa sencillez de Yupanqui, el don Ata a quien Silvio dedicó, con admiración, uno de sus discos. Desde esa madurez sostenida que ha alcanzado la obra de Silvio, ambos pudieran advertir a los observadores erráticos: Por favor, no confundir sencillez con simpleza.

    El mejor cine, la mejor literatura, la mejor canción, el mejor pensamiento (el que es capaz de consolidar verdades reafirmadoras y transformarse, a su vez, creadoramente) han construido sus realizaciones artísticas, sociales mediante la búsqueda y la expresión de la complejidad, que ha servido para indagar, analizar, proponer: ayudarnos a vivir y a encontrar caminos y respuestas. Las canciones de esta Segunda cita parten de esa poética/política que jerarquiza los aspectos éticos, abre puertas y se juega otra vez, analizando la realidad desde la complejidad, la autenticidad y la participación diáfana y comprometida:

    Dijo Guevara el humano

    que ningún intelectual

    debe ser asalariado

    del pensamiento oficial.

    Este disco apela a la diversidad, también musical, en su propuesta de comunicación cómplice: “un poquito de rock, además de baladas, sones y danzones”, nos dice el trovador. Y el inventario de referencias humanas y culturales contenido en textos o dedicatorias (el propio Che, Violeta Parra, Gabriel García Márquez, César Portillo de la Luz) subraya esa diversidad y se nutre también de ella. Desde sus canciones iniciales, la diversidad ha sido raíz de la expresión artística de Silvio (presente también en el ejercicio de otras artes: el dibujo, la fotografía), dentro de la unidad que supone su pensamiento y su obra toda.

    ¿No estará diciéndonos, metáfora de metáforas, que través de esa diversidad dentro de la unidad están los caminos de nuestras citas más entrañables: las de la Patria y el amor —que son la misma cita interminable— en los destellos y las asperezas y las luces y las sombras de nuestro andar personal y colectivo?

    Desde la misma madurez sostenida que ha alcanzado la obra de Silvio, también pudiéramos advertir en este punto a los mismos (u otros) observadores erráticos: Por favor, no confundir unidad con pobreza de pensamiento y espíritu.

    Desde mi pre-audición anticipada y después de la lectura de los textos y comentarios del autor, casi al borde de recibir el disco ya impreso, con los valores artísticos agregados por la belleza del diseño de Eduardo Moltó, llego a esta conclusión inicial que comparto ahora con ustedes: esta es una obra que pide o propone relecturas, reaudiciones, no solo por el disfrute de navegar por sus ricas diversidades musicales, sino por el reto de descubrir complicidades, mensajes, sugerencias, avisos, sobre nuestra realidad.

    En este tiempo de búsquedas, reafirmaciones necesarias y cambios imprescindibles en diversas esferas de la vida social, atendamos a la palabra del poeta: … a ver si al fin la lucidez del alma nos visita.

    Si no hemos ido logrando ser un tilín mejores desde aquella primera cita con los ángeles de la luz y de la historia universal, esta segunda convocatoria (en la que el trovador paga deudas con “las cuitas de los ángeles de mi tierra”) también parece decirnos que es posible —siempre— intentarlo de nuevo. Por eso, moviendo la cámara hacia otro encuadre, Silvio ajusta su foco de trovador antiguo que se renueva en esta cita revisitada, ahora con los ángeles y ciertos demonios externos e internos, con la ética que propone para esta Isla que “como Prometeo, desafió los designios olímpicos entregando el fuego a los mortales”.

    Y siempre, eso sí, con el amor y siempre, también, con la imaginación que es, como sabemos, esa otra forma de la belleza que el amor llama compromiso.

    [Palabras de presentación del CD Segunda Cita de Silvio Rodríguez, leídas por el cantautor Vicente Feliú en la conferencia de prensa celebrada en la Sala Che Guevara de Casa de las Américas]

    Víctor Casaus
    Poeta, narrador, director cinematográfico y periodista
    Director del
    Centro Pablo de la Torriente Brau

    Published by:
  • Noticias

    Silvio Rodriguez: Las palabras que han dado la vuelta al mundo

    Silvio Rodríguez en la presentación de «Segunda Cita» © Kaloian Santos Cabrera

    Cuando alguien como Silvio Rodríguez dice algo, nunca pasa desapercibido. Les ofrecemos la transcripción de la Conferencia de Prensa ofrecida por el trovador cubano en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas, el 26 de marzo de 2010 para que puedan opinar en primera persona.

    En realidad cualquier disco que hubiera hecho en estas fechas lo hubiera dedicado al 50 aniversario de la Revolución, porque el año pasado que fue cuando se terminó el disco y cuando debió haber salido se celebraba ese aniversario.

    Se llama Segunda Cita porque hice un primer disco que se llamó Cita con ángeles y, recuerdo en la misma conferencia de prensa dije que veía venir la cita con los ángeles de mi tierra. En el interín hubo otro disco por el medio, porque a veces las canciones se van preparando. Uno va reuniendo material para los discos, buscando las canciones afines con lo que uno quiere decir, cuando tuve eso lo hice y por eso se llama Segunda Cita.

    Me parece muy bien que el mundo hable de lo que desee hablar y me parece muy bien que nosotros, los cubanos, hagamos lo mismo. Me parece, siempre me ha parecido, no ahora, muy bien que se amplíe la posibilidad, el acceso a decir, a comentar, a criticar, a opinar, a discutir.

    Creo que pertenezco a una generación que se caracterizó justamente por hacer un arte en ese sentido comprometido. Comprometido con eso, con la autocrítica, con la crítica, con el intercambio, con la discusión. Un arte en el que circulaba, que pretendía que circulara el pensamiento a través de él.

    Y digo lo mismo, ahora, al cabo de todos estos años —no son 50 pero son ya cuarenta y tantos, 43 ó 44—: me parece muy bien; y para mí país es lo mismo, estoy viendo un poco amplificado últimamente situaciones hacia Cuba y contra Cuba que durante todos estos 50 años las he visto, idénticas. Y en este momento, quizás producto de las características de la tecnología, parece, pareciera, que hay como un consenso superior contra Cuba.

    Pero yo, que llevo 50 años viviendo en Cuba, y que conozco todo eso que ha pasado, sigo teniendo muchas más razones para creer en la revolución que para creer en sus detractores.

    Profundícese el surco de la huella

    Hay un momentico en una canción, que se llama Sea Señora, que dice:

    A desencanto, opóngase deseo.
    Superen la erre de revolución.

    Pareciera que quien pregunta la oyó. Claro si suprimimos la “r” de Revolución lo que queda es evolución. A eso me refiero. Es imposible que haya un mundo en semejante estado de reposo, ya sería el mundo de los muertos.

    Y no, el mundo es el mundo de los vivos y el futuro es el futuro de la vida. Quizás este disco no sea tan controversial desde el punto de vista del debate internacional, como lo fue Cita con ángeles. Casi todas las canciones de Cita con Ángeles yo las hice en un mes y medio, una cosa así, y fue la conmoción que tuve por la agresión a Iraq, tanto que hubo un momento que tuve que quitar canciones, porque el disco era demasiado sangriento. Sí, sí, yo dije, bueno se van a querer suicidar los que escuchen esto, y tuve que aflojar y poner otros temas para suavizar un poco. Pero lo que decía es que quizás este disco no sea en ese sentido internacionalmente tan controversial, pero yo creo que sí puede ser controversial nacionalmente. Porque es un disco que está prácticamente vuelto hacia nuestra realidad, hacia los problemas de nuestra realidad, los conflictos que todos sabemos que hay, y bueno son ideas que como siempre un cantor lanza para participar de esa manera en el debate.

    Sea señora la que fue doncella

    Sí, esta es una de las canciones fundamentales. Curiosamente, y volviendo a la posible proyección, o la deficiente posible proyección internacional que pueda tener este disco, justamente las canciones que más hablan de los conflictos nacionales y de la vida de aquí en Cuba, son las que han ignorado las primeras críticas internacionales que ha tenido este disco. Por lo menos en Argentina. Las canciones que no menciona el crítico, son estas. Todas las que hacen referencia al conflicto nacional cubano las omiten, y es que no lo entienden, obviamente.

    No es una idea nueva el concepto de reinventar la Revolución. Ha estado vigente siempre, lógicamente, y es cierto que no siempre se ha conseguido. A veces hemos caído en la retórica, a veces nos hemos adormecido. Yo creo que este es un momento en que sí, la Revolución, la vida nacional, el país, pide a gritos una revisión de montones de cosas, desde conceptos hasta instituciones. Hay muchas cosas que hay que revisar en Cuba, donde he escuchado, siempre extraoficialmente y jamás por supuesto lamentablemente en nuestra prensa, que esas cosas se están revisando. Dios quiera que así sea.

    Cuando las alas se vuelven herrajes

    Yo creo que sí, que hay responsabilidades por parte del hostigamiento que ha sufrido Cuba, sin dudas, pero también tenemos responsabilidad nosotros. No es solo el hierro que nos mandan de afuera, no, no, es como hemos usado ese hierro nosotros. Pienso que el bloqueo hay que terminarlo, hay mucha gente que espera cosas de nosotros. Este país, yo creo que no se puede comportar con la normalidad, y pongo entre comillas esa normalidad, que esperan de él, porque no es un país normal. No es un país normal por lo que ha pretendido ser, en primer lugar y, tampoco es un país normal por el tratamiento que se le ha dado al ver lo que ha pretendido. O sea, muchas anormalidades nos rodean, propias y externas. Pero lo cierto es que ha habido mucho temor ante esas anormalidades, siempre entre comillas, que nosotros aspirábamos que se realizaran. Y si algún día realmente logran aplastar la idea de la Revolución, yo creo que siempre va a quedar lo terrible, sobre todo para ellos, es que va a quedar el bichito: “si nos hubieran levantado el bloqueo, ¿cómo hubiera sido la cosa?

    Ese es el problema, yo creo que la deficiencia, que esos herrajes, el que esas alas se hayan transformado en herrajes, se debe a ellos y a nosotros. No podemos echarles toda la culpa a ellos, porque es mentira, nosotros sabemos que tenemos culpa también, y creo que vamos a ser mejor y vamos a ser más grandes si lo reconocemos y si las enfrentamos, sin miedo. Eso es lo que yo pienso.

    La vida como único extremismo

    ¿El próximo disco con ángeles? Se me acaba de ocurrir Cita en el infierno (se ríe). Los ángeles vivos son los que animaron este disco. Si todos estuvieran muertos, yo creo que no hiciera ya ni canciones.

    Quiero que conste de una vez aquí

    Apoyo completamente la actuación de esos muchachos (Calle13), y también lo que dijeron. Empecé a apoyarlos desde antes, desde que se planteó el Concierto Paz sin Fronteras, que no fue fácil compaginar unas ideas y otras, y ahí estuvimos todo el tiempo apoyando la idea de que se realizara. Y me parece maravilloso que jóvenes de Puerto Rico, del hermano Puerto Rico estén tan claros, sean tan solidarios, continúen esa tradición de solidaridad que siempre ha caracterizado la relación de nuestros pueblos y que digan cosas tremendas como las que dicen en sus canciones.

    A mí me llamó la atención desde el momento en que supe que le habían hecho una canción a Filiberto Ojeda, hace mucho tiempo conozco la canción y me parece admirable.

    Es hora de volver a hacer el viaje

    Parte de esos jóvenes (los que participaron en el disco Segunda Cita) no están aquí hoy porque están dando a conocer su trabajo en el mundo. O sea que sí, que esos jóvenes constantemente están entrando y saliendo y participando del concierto juntos y revueltos, porque ellos trabajan juntos a veces, pero también trabajan con distintas agrupaciones.

    Y respecto a trabajar con ellos, hacía años que Robertico (Carcassés) y yo habíamos hablado de la posibilidad, años, pero bueno lo voy a decir, más de 10, que habíamos hablado de la posibilidad de hacer algo en colaboración; pero a veces esas cosas se van tirando, uno no puede y el otro sí, y entonces a veces no hay coincidencia, por eso mismo de que uno está corriendo por un lado y el otro por el otro.

    Siempre me ha gustado rodearme de músicos diferentes, que hacen diferentes cosas. Creo que mi discografía habla por sí sola. Cuando uno trabaja con otro músico aprende muchas cosas, y siempre cada músico tiene algo que enseñarte, y algo que aportar. Una manera de hacerla, una manera de entenderla, una manera de interpretarla, una manera de acentuarla, todo esto es muy enriquecedor. Si esas canciones yo las hubiera hecho, digamos, más o menos con los mismos arreglos, pero con otros músicos resultaría completamente distintas. Entonces es maravilloso que hayamos conseguido esto.

    Y una pequeña luz para soñar

    Este disco tiene como un común denominador que es un trío de jazz, o sea, bajo, piano y batería y a veces guitarra que yo puse también, eso es básicamente. Por momentos hay más percusión, por momentos hay metales, por momentos hay hasta cuerdas, pero siempre lo fundamental, el peso del disco, es ese sonido acústico del trío, o cuarteto. Es una experiencia. Yo he trabajado con jazzistas siempre, empezando por los del Grupo de Experimentación Sonora, todos eran jazzistas. Después Afrocuba, todos eran jazzistas, Irakere, Chucho, etc, siempre he trabajado con jazzistas, pero partir del trío así nunca lo había hecho, no sé por qué. Me gusta el trío porque siempre le vi un poco como un trío de jazz captando estándares, que son tan lindos esos estándares. O lo que le llaman estándares, que son esos temas, esas canciones, esas baladas de jazz, que se eternizan y que todo el mundo hace versiones de ellas…

    Durante muchos años, no me preocupó en lo absoluto. No sabíamos, empezamos a cantar internacionalmente y no teníamos ni idea ni que se cobraba por cantar. Imagínense lo que es hacer, esto no lo digo yo solo lo ha dicho mucha gente, hacer lo que a ti te gusta y que además te paguen. ¿Tremendo eso, no? Entonces es como una bendición.

    Yo nunca he estado en contra de que la gente se pase los discos. Soy yo de los que cree más en el copyleft que en copyright.

    Pero también creo, quizás no en mi caso, que soy un autor ya de más de 40 años, de autoría. Pienso en los autores nuevos, en muchos que a veces solamente hacen dos o tres canciones en su vida, y con esas canciones se mantienen, con las que viven, incluso su familia. No porque no hagan más, sino porque son las que tienen suerte, son las canciones que tienen suerte.

    Y pienso, ¿cuál es el destino de esa gente? Y pienso, me pregunto, si es justo despojarlos de esa forma de vivir. Y creo que habrá que llegar a un entendimiento, porque está muy bien que la música se conozca, pero también yo creo que es justo que las personas, los que hacen un trabajo sea físico o intelectual, vivan de eso.

    Reverdézcanse sol, luna y estrellas

    Sobre Leo Brouwer: Yo no conocía a Leo desde el ICAIC, ya veníamos juntos del ICR, y Leo en esa época ya había incluso arreglado canciones mías para cantantes. El trabajaba allí en el ICRT como orquestador y como director, y ya él me había pedido algunas canciones para orquestarla para algunas personas. Y ya habíamos incluso intercambiado algunas impresiones respecto a problemas no tan musicales, sino más bien ético, vivenciales, y ya éramos más o menos amigos. Claro, el ICAIC me permitió el grupo, el aprendizaje, y conocer a Leo un poco más desde ese otro ángulo de Maestro.

    Y aunque yo no tenía nivel, porque uno del Grupo de Experimentación Sonora, si no el de más bajo nivel musical, uno por lo menos de los que tenían más bajo nivel musical era yo, porque no tenía antecedentes de estudios musicales. Había estudiado un poquito de música a los 7 u 8 años, pero muy alejando del tiempo. Yo era completamente empírico cuando llegué allí; y lo que se me pegaba de escuchar a algunos músicos dar opiniones, de ver como se hacían algunas cosas, pero todo muy empíricamente.

    Entonces cuando llegué allí, y empecé a relacionarme con Leo, yo no tenía nivel para las clases que daba Leo y muchísimo menos para las clases que daba Federico Smith.

    Federico Smith daba clases para graduados de composición del ISA, ahora los graduados de composición del ISA podrían entender, yo te diría esforzándose, algunas clases que daba Federico Smith.

    Federico Smith estaba en otro planeta, estaba en otra galaxia, y Leo era un poquito más terrícola. Pero Leo, aunque yo no tenía nivel para entender las clases de Leo, Leo daba conceptualmente una serie de ideas que te eran muy útiles. Yo le llamaba, más que clases musicales, yo le decía a las clases de Leo “ética musical”. Leo te ayudaba a resolver cuestiones estructurales, te hacía un diagrama en la pizarra y no te hacía falta saber los intervalos como se movían, ni mucho menos. Con saber sencillamente un poquito de dibujo te dabas cuenta de lo que te quería decir.

    Por ejemplo, Leo era capaz para explicarte un fenómeno estructural dibujando la hoja de un árbol. Primero la parte más gruesa, luego los filamentos que se desprenden de esa parte gruesa, y luego lo que comprende la hoja. Y a partir de eso te daba un sentido de lo que eran las estructuras, en lo que se basa una idea, en lo que se desprende de esa primera idea y en lo que todas esas ideas juntas pueden sostener, que es lo que hace la estructura de una hoja.

    Una vez nos dibujó dos ejércitos. Uno era el de Napoleón, y así nos daba clases de ese tipo. Eso yo creo que lo puede entender cualquiera porque eran clases conceptuales

    Luego uno iba, y a la hora de componer, esas cosas arrojaban mucha luz sobre la materia en la que uno trabajaba cotidianamente. O por lo menos yo supe darle un sentido práctico a todas esas ideas. Porque pude hacer una analogía entre lo que él mostraba y lo que era específicamente mi trabajo. Yo creo que eso es lo que él quería. Así que la deuda que tengo con él es profundamente cultural y conceptual. Aparte de que también como amigo tengo una gran deuda.

    Que todo niño quiere atesorar

    (La canción de Silvio dedicada a Violeta Parra coincide contra que hizo Joaquín Sabina, dedicada también a la chilena). Mira, si es otro es una casualidad, pero si es Joaquín (risas), lo dudo.

    Yo lo único que digo es que mi disco está terminado desde junio del año pasado (2009). De entonces a acá se ha hablado de ese disco hasta pa´ hacer dulce, y las letras se han publicado en todas partes, y yo sé cómo es Joaquín (risas).

    Cuando digo yo sé cómo es Joaquín, qué quiero decir. Joaquín es mi amigo, mi amigo querido, y esto quizás sea una manera de hacerme una señal desde lejos. Además de reflejar la admiración que seguramente siente por Violeta Parra. Porque Joaquín es un gran admirador y un gran practicante de la música de Latinoamérica, se sabe todo lo ocurrido y no dudo que se sepa todas las canciones de Violeta Parra.

    Pero lo más probable que haya sucedido es que Joaquín supo que ahí había una canción y dijo déjame colarme aquí. Es lo que yo pienso, vamos a ver que él me responde por eso.

    Pero déjenme el brazo de Maceo

    ¿Tema que hubiera cantado junto a Violeta Parra? Como se llama, bueno Volver a los diecisiete, ¿no? Volver a los diecisiete es una obra maestra. Y también ese de… —tararea una melodía—… La carta, que fue la primera canción que escuché de ella. Es una canción que estremece…

    De Violeta podría cantar muchas, casi todas. El gavilán, es una obra de música contemporánea… Ya Violeta lo que se estaba proponiendo ahí era un sentido de la complejidad, la estructura, del desarrollo de la forma.

    Hágase libre lo que fue deber

    Ahora mismo no pienso hacer ninguna gira. Estoy haciendo música para cine en estos momentos. Yo tuve ahora un período, inmediatamente anterior, que me tuve que alejar de todo, de todo. Tuve hepatitis, para no hacerlo un misterio tampoco. Tuve cinco meses ahí, trancado. Y ahora estoy regresando, recién estoy regresando. Y tengo mucho trabajo acumulado. La música para dos películas para empezar. Una que ya comencé y la otra más grande todavía me espera y, no voy a tener tiempo inmediatamente de hacer muchas giras.

    En algún momento me gustaría, sobre todo aquí en Cuba, cuando coincidamos todos los músicos que hicimos este disco, tocarlo un poquito por ahí. Tocarlo, para pasarla bien, para divertirnos, y en distintos ámbitos. Quizás no en lugares demasiado grandes, porque es una música que yo creo que se siente mejor, que es más sabrosa de sentir en lugares más pequeños.

    Restauren lo decrépito que veo

    Yo durante años renuncié a escribir la palabra amor. No porque no me interesara o porque no lo sintiera, sino porque a veces el amor es una cosa, es una palabra tan manida, se puede usar para todo. “Esto yo lo hice con mucho amor”, “aquello lo hice con mucho amor”, todo se hace con mucho amor. A veces es un poco ridículo.

    Pero para hacer canciones, además de amor, hace falta estudiar un poco de otras materias, ¿no? Y practicar mucho romper papeles, “como gasto papeles…”; eso de cómo gasto papeles no es una frase poética era la verdad, llevaba horas rompiendo cosas y botando. Entonces hay que gastar muchos papeles, e invertir mucho tiempo y sacarse sangre de los dedos, a veces. Para que te quede bien un acorde, para que te quede bonito, o sea, hay que trabajar realmente para hacer canciones sobre lo que sea. Cualquier cosa que uno las quieras hacer, hay que trabajar mucho y por supuesto, también hay que sentir amor.

    Y, para conducirlo, su razón

    Si, es cierto, estoy desempolvando algunas cosas. Es probable que este año, este mismo año incluso, por lo menos pudiera salir un disco más. No solo cosas con el grupo Diácara.

    Hay un disco con Diácara que empezamos una vez en México, que tratamos de continuar en otro país y se nos frustró. Yo creo que esa experiencia con Diácara fue importante. Quizás fue demasiado reciente de aquella cosa tan brillante que hubo con Afrocuba y a mí me parece que Diácara, pobrecito, pagó un poco esa casualidad. Porque cuando oigan ahora el trabajo musical que se hizo en ese momento es probable que mucha gente se quede asombrada. Porque no tiene nada que ver con lo que se hizo con Afrocuba, y sin embargo en un trabajo muy interesante, muy riguroso. Eran unos músicos, o son unos músicos extraordinarios todos. Andan por ahí. Y estamos, todo aquello que teníamos a medio hacer, que se nos quedó a medio hacer, ha estado Olimpia con la ayuda de Ana Lourdes, mezclándolo. Yo de vez en cuando me acerco, escucho un poquito, digo más o menos esto no, esto sí. Así, más o menos lo vamos haciendo. Yo creo que este año es muy probable que tengamos ese material.

    Pero no solamente eso. Tengo un disco inédito con Afrocuba. Tengo un disco inédito con Afrocuba que es el disco de los temas del repertorio que yo hacía con ellos. No son canciones nuevas, eran las canciones viejas mías las que montamos juntos. Y las versiones realmente que se hicieron con Afrocuba son espectaculares, los arreglos. Con la participación de todos nosotros, pero que fundamentalmente escribieron ellos. Es muy probable que también continuemos con eso, así que ahí hay material que podrá salir en los próximos meses.

    Es hora de volver a hacer el viaje

    ¿Cuánto acomodo queda por vencer y cuánto de rebeldía por mostrar todavía? Bueno, no sé. Si, transgredimos cosas pero también nos apoyamos en cosas ya hechas. En realidad inventamos poco. Lo que pasa es que la música y la materia artística en voces diferentes siempre suena diferente; y el tiempo, el tiempo le va imprimiendo una huella distinta a las cosas. Yo no sé, esa pregunta sería mejor que se la hicieran a gente más joven, ¿no? Porque yo sigo haciendo canciones, de hecho en estos días he estado haciendo canciones, pero no creo que lo que yo haga de ahora en adelante sea, ni mucho menos, lo más importante de mi obra. Yo creo que es a los jóvenes a quien hay que hacerle esa pregunta y que las canciones de los jóvenes sean quienes la respondan.

    A la semilla de José Martí

    Ahora mismo estoy haciendo canciones con temas muy específicos. Esto te da una libertad relativa, porque siempre tienes que estar pensando, aunque hables con un lenguaje muy abierto, aunque hables de cosas que aparentemente no tengan que ver, siempre tienen que ver.

    Ojalá se me ocurran canciones así, qué más quisiera yo. Yo mando pero hasta un punto, en eso. He tratado a veces de hacer canciones sobre ideas, sobre temas que me parecen necesarios a los que le faltan canciones y realmente no me han salido. Yo no puedo programar lo que hago. Puedo tener una idea y quizás puedo insistir en esa idea hasta que me vaya sensibilizando, a veces a fuerza de insistir como una gotica que va horadando la piedra, pero realmente no puedo programarlo. A veces no sale. Y eso mejor es no forzarlo. Creo yo, es mi opinión.

    Agradecimientos de Silvio

    Sí, me queda darle las gracias por habernos acompañado en este lanzamiento. Siempre es muy pero muy estimulante ver a tantos amigos, y a tantos que uno no conoce también, eso es tan estimulante como ver a los amigos.

    Y me siento sinceramente, profundamente agradecido, con que ustedes hayan estado aquí hoy con nosotros. Muchas gracias.

    [Transcripción realizada por Keyttia Pintón Alemenares, del equipo de Cubadebate]

    Published by:
  • Noticias

    Silvio explica su «Segunda cita»

    En un escrito firmado por Silvio Rodríguez, el trovador cubano explica las canciones de su último disco «Segunda cita» una a una.

    1. Hay canciones que piden y canciones que ofrecen. Toma intenta ser de las que dan.

    2. Los que gobiernan la información mediática trazan paisajes ideológicos. Dicen que la “guerra fría” quedó atrás, pero siguen usando sus mitos discriminatorios. Tonada del albedrío empezó a tomar forma ante tergiversaciones del significado del sacrificio de Ernesto Guevara. Pero también tenía pendiente subrayar su idea, expresada en “El hombre y el socialismo en Cuba”, de que el socialismo no pretende intelectuales asalariados al pensamiento oficial.

    3. La primera canción que le escuché a Violeta Parra fue La carta, que le dirigía a su hermano Roberto, injustamente preso. Desde entonces reconocí en ella un magisterio al que he tratado de rendir tributo de tres formas: queriendo su arte, a sus hijos y a su país. Lamento que en esta primera carta mía haya tenido que contarle algunas cosas tristes. Ojalá las próximas sean mejores.

    4. Hace veinte años tome un avión hacia México en el que sólo iba otro pasajero: Gabriel García Márquez. Volábamos por un cielo de pocos amigos y nos fuimos dando ánimos el uno al otro. Mi compañero de viaje me contó que a veces se le ocurrían pequeños argumentos que después no sabía dónde meterlos, y que quizás eran canciones. Había uno sobre una novia abandonada que llevaba a cuesta sus regalos de bodas. San Petersburgo tiene de aquella historia inédita que tuve el privilegio de escucharle al gran escritor colombiano y, al mismo tiempo, es un tributo a la ciudad que habita el fantasma de Pushkin.

    5. A César Portillo de la Luz lo conocí hace cuatro décadas. Por entonces lo perseguía por los bares nocturnos en que él cantaba. En la secuencia lo vi construir canciones con los interludios que improvisaba entre tema y tema. Él fue parte de mi ritual de iniciación y me alumbró con secretos del oficio de trovador con poca voz. Saber que la inmortal Contigo en la distancia la había compuesto el mismo año que yo había nacido fue algo que siempre me impactó. Odilio Urfé —pianista, musicólogo y persona inolvidable— llamaba a Portillo “el filósofo del bolero”. Demasiado se la dedico a César con mucha deuda y admiración.

    6. Sea señora salió como un exabrupto. Es como un voto a la evolución política de Cuba, sin olvidar a dos pilares de nuestra historia.

    7. ”Nada hay más importante que un niño”, dijo José Martí. El Gigante es una canción con esa idea.

    8. En 2008 los cambios climáticos castigaron el Caribe. En Cuba tuvimos ocho muertes, más de 100 mil viviendas destruidas, muchas cosechas arrasadas, miles de millones en pérdidas. Después de tres ciclones y choqueados por los desastres, sobre nuestra isla parecía flotar un mal presagio. Huracán fue la música que me regaló una tarde oscura en que creí escuchar el saxofón de Charles Lloys. Después se lo conté a Robertico Carcassés y el llevó al estudio al estremecedor José Carlos Acosta.

    9. Aunque parece una plegaria a un pasado glorioso. Bendita (o Yo fui una vez) fue compuesta para el documental “Mujeres de la guerrilla”, de Consuelo Elba, que narra el azaroso devenir de algunas de las mujeres que participaron en las luchas revolucionarias de la Sierra Maestra.

    10. Desde Cita con ángeles, compuesto entre el 11 de septiembre de 2001 y la agresión de Irak en 2003, me esperaban las citas de los ángeles de mi tierra… Cuba, como Prometeo, desafió los designios olímpicos entregados al fuego de los mortales. Pero nuestra luz reveladora también nos otorgó la responsabilidad de convertirnos en nuestros propios serafines. Por eso Segunda cita es la historia del ser piadoso que algunos llevamos dentro. Y por ser – como somos – portentos pretendidos, nuestros atributos pueden resultar más entusiastas que eficaces. Ni más ni menos que con los ángeles presuntamente verdaderos de la primera cita.

    11. Cuando yo nací, las calles de San Antonio de los Baños llevaban nombres de patriotas. Nunca supe por qué alrededor de 1970 los sustituyeron por números arábigos. Poco después, refiriéndome a mi habanero barrio de San Leopoldo, escribí un verso que decía: “la ciudad se derrumba y yo cantando”. Todavía era la infamia de las ruinas que llegaron a ser mi pueblo natal y Centrohabana… El coro de esta canción alude a un tiempo en que lo prístino respiraba y corría. Era la estación primigenia donde lo que hoy llamamos originario tenía que lugar para existir. Suerte y características consiguieron que algunas almas lograran superar el olvido. Sus huellas bordaron una bandera. Bajo ese emblema todavía marca lo reconocible del pasado, como una suerte de pelotón fantasma que va engordando con lo que sobrevive de cada era. Autores selectos se suman a la columna espectral que algunos llaman tradición. La regla de ingreso a esa memoria es convertirse en Trovador Antiguo.

    12. En el cementerio protestante de Roma hay una sepultura en que se lee: “Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito en el agua”. Es el epitafio que se hizo a si mismo John Keats, poeta que vivió 26 años. Su texto lapidario inspiró Dibujo en el agua.

    Published by:
  • Noticias

    Silvio Rodriguez dice que Cuba «pide a gritos» un cambio

    Durante la presentación en La Habana de su último disco, titulado ‘Segunda Cita’ el cantautor cubano Silvio Rodríguez reconoció este viernes que Cuba “pide a gritos una revisión” profunda, aunque también aseguró que sigue teniendo “muchas más razones para creer en la revolución que para creer en sus detractores”.

    Durante la presentación en La Habana de su último disco, titulado ‘Segunda Cita’ y dedicado al medio siglo transcurrido desde el inicio de la revolución cubana de Fidel Castro, Silvio Rodríguez dijo que la idea de “reinventar” el sistema socialista de la isla no es nueva, pero admitió que “no siempre se ha conseguido”.

    “Yo creo que este es un momento en que sí, la revolución, la vida nacional, el país pide a gritos una revisión de montones de cosas (…) desde conceptos hasta instituciones”, indicó el músico de 63 años, que es considerado como la voz de la revolución cubana.

    “Hay muchas cosas que revisar en Cuba (…) ¡Dios quiera que así sea!”, agregó, arrancando los aplausos de las más de cien personas que acudieron a la presentación de su nuevo álbum en la Casa de Las Américas de La Habana.

    Consultado sobre las críticas internacionales recibidas por Cuba tras la muerte del preso político Orlando Zapata, Rodríguez respondió que había un “consenso” contra la isla. “Conozco todo eso que ha pasado. Pero sigo teniendo muchas más razones para creer en la revolución, que para creer en sus detractores”, aseguró.

    Published by:
  • Noticias

    Silvio Rodriguez presenta su «Segunda Cita» el 26 de marzo

    La Casa de las Américas acogerá a Silvio Rodríguez el próximo 26 de marzo, día en que presentará su más reciente disco Segunda Cita en conferencia de prensa.

    El intercambio con el trovador cubano será posible no solo desde la sala Che Guevara, sino desde todo el mundo, para lo cual se ha habilitado la cuenta segundacitaencasa, a la cual pueden enviar sus preguntas a Silvio a través del Yahoo Messenger, ese día 26.

    Para acercar este acontecimiento a todos los que esperan noticias sobre el nuevo disco de Silvio, La Ventana transmitirá en vivo su presentación.

    PRESENTACIÓN DE SEGUNDA CITA, NUEVO DISCO DE SILVIO RODRÍGUEZ

    Casa de las Américas, 26 de marzo

    Para más información: [email protected]

    Para registrarse previamente y enviar preguntas ese día, nickname de Yahoo Mesenger: segundacitaencasa

    Published by: