• 1975 - Días y flores

    La vergüenza

    Tengo una mesa
    que me alimenta,
    que a veces tiene
    hasta de fiesta.
    Mas si tuviera
    sólo una araña
    burlona en mi despensa,
    tendría la vergüenza.
    ¿A qué más?

    Tengo zapatos,
    tengo camisa,
    tengo sombrero,
    tengo hasta risa.
    Mas si tuviera
    en mi ropero
    sólo las perchas vacías,
    la vergüenza tendría.
    ¿A qué más?

    Tengo billetes como de octava clase,
    pero así viajo: contento de ir de viaje,
    pues para un viaje me basta con mis piernas,
    viajo sin equipaje.

    Más de una mano en lo oscuro me conforta
    y más de un paso siento marchar conmigo,
    pero si no tuviera, no importa:
    sé que hay muertos que alumbran los caminos.

    Tengo luz fría
    y lavamanos,
    cables, botones
    casi humanos.
    Pero si fuera,
    ay, mi paisaje
    sólo de ruinas intensas,
    tendría la vergüenza.
    ¿A qué más?

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  • 1975 - Días y flores

    El Mayor

    El hombre se hizo siempre
    de todo material:
    de villas señoriales
    o barrio marginal.
    Toda época fue pieza
    de un rompecabezas
    para subir la cuesta
    del gran reino animal,
    con una mano negra
    y otra blanca mortal.

    Mortales ingredientes
    armaron al Mayor:
    luz de terratenientes
    y de revolución,
    destreza de la esgrima,
    sucesos como un preso,
    Amalia abandonada
    por la bala,
    la vergüenza, el amor;
    o un fusilamiento,
    un viejo cuento
    modelaron su adiós.

    Va cabalgando el Mayor con su herida,
    y mientras más mortal el tajo, es más de vida.
    Va cabalgando sobre una palma escrita,
    y a la distancia de cien años resucita.

    Trota sobre la espuma,
    seguido por un mar
    de negros en machete
    y sin encadenar.
    Ordena a su corneta
    el toque de a degüello,
    y a un siglo de distancia
    entona nuestra canción
    y con recia garganta
    canta, espanta
    lejos la maldición.

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  • 1975 - Días y flores

    Playa Giron

    Compañeros poetas,
    tomando en cuenta
    los últimos sucesos en la poesía,
    quisiera preguntar —me urge—,
    qué tipo de adjetivos se deben usar
    para hacer el poema de un barco
    sin que se haga sentimental,
    fuera de la vanguardia
    o evidente panfleto,
    si debo usar palabras
    como Flota Cubana de Pesca
    y «Playa Girón».

    Compañeros de música,
    tomando en cuenta esas politonales
    y audaces canciones,
    quisiera preguntar —me urge—,
    qué tipo de armonía se debe usar
    para hacer la canción de este barco
    con hombres de poca niñez,
    hombres y solamente hombres sobre cubierta,
    hombres negros y rojos y azules,
    los hombres que pueblan el «Playa Girón».

    Compañeros de Historia,
    tomando en cuenta lo implacable
    que debe ser la verdad,
    quisiera preguntar —me urge tanto—,
    qué debiera decir, qué fronteras debo respetar.
    Si alguien roba comida y después da la vida
    ¿qué hacer?
    ¿Hasta dónde debemos practicar las verdades?
    ¿Hasta dónde sabemos?
    Que escriban, pues, la historia, su historia,
    los hombres del «Playa Girón».

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  • 1975 - Días y flores

    Como esperando abril

    Mucho más allá de mi ventana,
    las nubes de la mañana
    son una flor que le ha nacido a un tren.

    Un reloj se transforma en cangrejo
    y la capa de un viejo
    da con una tempestad de comején.

    Mucho más allá de mi ventana
    algodones jugaban a ser un jardín,
    en espera de abril.

    Luego entro, los ojos
    chorreando esa luz de infinito,
    y es cuando necesito
    un perro, un bastón, una mano, una fe.

    Y tú pasas tocando
    el frío con suave silencio,
    y ciego te sentencio
    a que nombres todo lo que ahora no sé.

    Mucho más allá de mi ventana
    mi esperanza jugaba a una flor,
    a un jardín,
    como esperando abril.

    (1974)

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  • 1977 - Cuando digo futuro

    Cancion de la C.J.C. (Columna Juvenil del Centenario) (o De una vez)

    Mientras la ciudad
    aún a las cuatro esté encendida
    y haya un lugar que te distraiga por ahí
    –un humilde lugar,
    un pequeño lugar–
    no digas no,
    que estás negando el paraíso:
    sé donde por años la luz es un farol
    y el sueño diversión
    –única diversión–.

    Sé que ahora mismo,
    mientras se entona cualquier canto,
    mientras partimos a disipar el calor,
    se está luchando allá.
    ¿Qué va a pagar la sangre que la tierra absorbe?
    ¿Qué oro que no es oro de sueños pesa así?
    ¿Qué puede valer más?

    ¿Qué paga ese sudor, el tiempo que se va?
    ¿Qué tiempo están pagando?: el de sus vidas.
    ¿Qué vida están sangrando por la herida
    de virar esta tierra de una vez?

    Cuando a las once el sol parte el centro del honor,
    cuando consignas y metas piden su paredón,
    cuando de oscuro a oscuro conversan con la acción
    la palabra es de ustedes: me callo por pudor.

    ¿Qué paga este sudor, el tiempo que se va?
    ¿Qué tiempo están pagando?: el de sus vidas.
    ¿Qué vida están sangrando por la herida
    de virar esta tierra de una vez?

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