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“El futuro de la música es el de los pueblos”

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Durante una hora y media Medellín tuvo sentados, como en la sala de su casa, a Rodolfo Mederos y a Silvio Rodríguez, dos grandes de la música iberoamericana, charlando sobre lo que mejor saben hacer: música. Sin discusiones políticas, sin polémicas, y por el contrario, con mucha iluminación y sapiencia, estos maestros entablaron un diálogo abierto, fresco y frontal con la ciudad.

Sin el bandoneón que acostumbra a asir, como si fuera una mujer más que un instrumento, Rodolfo Mederos, con el cabello ceniciento pero las ideas frescas, fue el primero en ocupar esos sillones negros, simples y amplios que dispuso el 3er Congreso Iberoamericano de Cultura para su conferencia inaugural titulada “Músicas de Iberoamérica”.

Pero Mederos no llegó sólo, a unos cuántos pasos detrás él, se adentró pausadamente Silvio Rodríguez, quien no había tomado asiento aún, cuando el aforo en pleno del Gran Salón de Plaza Mayor rompió en gritos y en aplausos. Silvio y Mederos, dos maestros de la música Iberoamericana estaban sentados, tranquilamente, para conversar con Medellín sobre música, un lujo que pocas ciudades, por no decir que ninguna, se han dado.

Con la moderación de la Ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, Silvio Rodríguez, sin guitarra, pero con la misma inspiración, transparencia y musicalidad de siempre, abrió, en compañía de Mederos, un hombre tan inteligente como talentoso, esta discusión amena y constructiva sobre el pasado, presente y futuro de las músicas iberoamericanas, un tema, que tras muchas décadas dedicados a sacar acordes, ambos maestros dominan muy bien.

Mederos, sin pelos en la lengua, muy honesto, y con la ideas muy claras, inició la charla hablando del irrefutable hecho de que nuestros ritmos proceden de un proceso de mestizaje que inició muchos siglos atrás, lo que hace de nuestra música un “híbrido”, lleno de negro, de europeo y de indígena, “pero como decía Ernesto Sábato, el hibridaje es siempre fértil”, indicó socarronamente. Él, uno de los más grandes bandoneonistas, compositores y arreglistas del tango contemporáneo, confiesa que el tango es un híbrido que representa la memoria de los porteños, “lo híbrido es bueno y necesario”, sentenció.

Marketing

Y ya un poco más cómodo, Mederos, afilado y con la tranquilidad que le da no ser un músico que gira en torno a las dinámicas del mercado, criticó el cómo, en razón de la industria, la música pierde cada vez más sentido y autenticidad, “se está usando ahora de manera errada la palabra fusión, porque en realidad debería ser confusión, esas fusiones, en su mayoría son hechas en oficinas de marketing”, y agregó, “la música comercial generada en oficinas de marketing apuntan a públicos pasivos, son productos pseudo musicales que estupidizan a las personas y no tienen identidad, lo que genera una servidumbre imitativa, los hacen esclavos del poder hegemónico”, apostrofó, en una clara crítica al cómo la cultura anglosajona ha dictado las pautas de lo que debe consumir Latinoamérica musicalmente.

Silvio, por su lado, abogó por la ética de la música, además de la estética, es decir que aunque la música se escuche, y debe escucharse bien, debe ir más allá y debe apuntar a contar la vida de los hombres, “la canción debe contar la vida, y debe contarla bien”, y también explicó que el hombre está afanado en avanzar tecnológicamente pero está dejando de lado la filosofía, “tenemos mal uso de algunas maravillas tecnológicas, filosóficamente el hombre no está a la altura de las maravillas que es capaz de inventar”, en ese sentido se refirió a la tecnología al servicio de la industria musical, “soy un enamorado de la música acústica, de lo que provoca un instrumento sin enchufarse a nada”.

Sobre el futuro de la música, Silvio, de acuerdo también con Mederos, expresó “¡ni siquiera sabemos si la vida va a continuar, imagínese la música!”, e hizo un llamado a la humanidad en torno a la solidaridad y al altruismo, valores cada vez menos presentes en el mundo de hoy, y ya con la sabiduría que le ha dado los años confesó, “la música no es salvadora, es un aspecto que contribuye pero es salvadora de la humanidad. La música es incapaz de cambiar al mundo, y la poesía es incapaz de cambiar el mundo, al mundo lo cambian los hombres. La música es sólo una manifestación de lo que le pasa al hombre, de lo que le pasa a la sociedad, es una resultante”.

Sobre el cierre del evento, Mederos hizo un llamado a los jóvenes a estar atentos y vigilantes a lo que se acepta como arte, mientras que Silvio, en ese mismo sentido, señaló que hay que ser críticos y autocríticos, además de poner de manifiesto el papel que tienen los gobiernos en el futuro de la música de la región, “hay que garantizar el acceso a la música, no sólo para los oyentes sino para los creadores, para que genios de la música no se mueran sin haber sido descubiertos”.

¿Y cuál es el futuro de la música? Retumbó la pregunta en el auditorio, tras un silencio, Mederos afirmó, “el futuro de la música será el futuro de los pueblos ¿seremos libres o dependientes? Esa es la elección”, mientras que Silvio asintió con la cabeza y el público asintió, a su vez, con un aplauso que colmó por completo el Gran Salón.

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