Category Archives: 1979 – Mujeres

Rabo de nube

1979 - Mujeres Discografía

Si me dijeran pide un deseo
preferiría un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

(1977)

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Y nada más

1979 - Mujeres Discografía

Esta extraña tarde,
desde mi ventana,
trae la brisa vieja
de por la mañana.

No hay nada aquí:
sólo unos días que se aprestan a pasar,
sólo una tarde en que se puede respirar
un diminuto instante inmenso en el vivir.
Después mirar la realidad y nada más

Y nada más.

Ahora me parece
que hubiera vivido
un caudal de siglos
por viejos caminos.

(1966)

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Aceitunas

1979 - Mujeres Discografía

Tus piernas de tres a seis de la tarde
en la memoria de pronto me arden.
Y cuando quiero aliviar mi locura
sólo me calma comer aceitunas.

Una aceituna mordida
le ha vuelto la vida
a todo tu sabor.
Maravillado
respiro y siento tu olor.

O yo deliro
o me corta tu filo
hasta el límite de la ilusión.
Como despacio
y alargo el espacio
entre el beso inicial
y el de adiós.

Una aceituna mordida
le ha vuelto la vida
a todo tu sabor.
Maravillado
respiro y siento tu olor.

Y aquí me tienes,
bien aferrado a la semilla,
cómo colgando de ti.

(1976)

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Esto no es una elegía

1979 - Mujeres Discografía

Tú me recuerdas el prado de los soñadores,
el muro que nos separa del mar, si es de noche.
Tú me recuerdas, sentada,
ciertos sentimientos
que nunca se sabe que traen en las alas:
si vivos o muertos.

Me quito el rostro y lo doblo
encima del pantalón.
Si no he de decir tu nombre,
si ajeno se esconde
no quiero expresión.
Suelen mis ojos
tener como impresos
sus sueños risueños

Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja,
la Catedral sumergida en su baño de tejas.
Tú me recuerdas las cosas, no sé, las ventanas
donde los cantores nocturnos cantaban
amor a La Habana.

Esto no es una elegía
ni es un romance, ni un verso:
más bien una acción de gracias,
por darle a mis ansias
razón para un beso,
una modesta corona
encontrada en la aurora.

Tú me recuerdas el mundo de un adolescente,
un seminiño asustado mirando a la gente,
un ángel interrogado,
un sueño acosado,
la maldición, la blasfemia de un continente
y un poco de muerte.

(1977)

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Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

1979 - Mujeres Discografía

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol.
Hoy quisiera estrechar mi ciudad sumergida
—boca de los corales, alma de las esponjas,
dureza de las piedras que se encuentran a veces,
ojos de las estrellas de mar y los peces—.

Hoy te quiero cantar más allá,
más allá de donde ha de llegar
la canción.

Cómo voy a cambiarle el color a una ola.
Qué se puede querer si todo es horizonte.
Qué le voy a enseñar a la suma del viento.
Qué le puedo objetar a una noche estrellada
con mi vela amarilla y mi proa emparchada.

Hoy te quiero cantar más allá,
más allá de donde ha de llegar
la canción.

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol.
Cada rizo del suelo es un sueño contado,
algo como un recuerdo, una imagen, un beso
y en la espalda del día se queda ese algo.
Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol.

Hoy te quiero cantar más allá,
más allá de donde ha de llegar
la canción
—mi canción—.

(1969)

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Adónde van

1979 - Mujeres Discografía

¿Adónde van las palabras que no se quedaron?
¿Adónde van las miradas que un día partieron?
¿Acaso flotan eternas,
como prisioneras de un ventarrón,
o se acurrucan entre las rendijas ,
buscando calor?
¿Acaso ruedan sobre los cristales,
cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van…?
¿Adónde van?

¿En qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿Adónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿Por dónde están las angustias,
que desde tus ojos saltaron por mí?
¿Adónde fueron mis palabras sucias
de sangre de abril?
¿Adónde van ahora mismo estos cuerpos
que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van…?
¿Adónde van?

¿Adónde va lo común, lo de todos los días:
el descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿Adónde va la sorpresa,
casi cotidiana del atardecer?
¿Adónde va el mantel de la mesa,
el café de ayer?
¿Adónde van los pequeños terribles encantos
que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van..?
¿Adónde van?

(1975)

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Cierta historia de amor

1979 - Mujeres Discografía

Yo era un muchacho tranquilo
hasta que di con mi sueño
más dorado que era una mujer
algo mayor que yo.
Ella tenía treinta y cinco
y yo dieciocho para mi favor
(Favor dudoso).

Empezó por regalarme
dos camisas y un vestido
para que yo se los diera a mi mamá.
A eso le siguió una lluvia de pequeños
regalitos para mí
(Para mí entierro).

Hasta me froté las manos
cuando supe que vivía sola
desde que por fin se divorció.
Y en su casa hice meriendas,
comidas y desayunos hasta engordar
(Casi reviento, como verán).

Lo tenía todo, y me puse ocioso:
me pasaba el día de la lectura al amor.
“¿Qué quiere mi dueño?,
¿qué quiere mi encanto?”,
me decía con voz azucarada
si me iba a mover.

Mi amigos comentaban
que yo sí era un bárbaro del diablo
y la fama de conquistador nació.
Las pepillas me buscaban,
yo me pellizcaba el brazo para ver
si era soñando.

Aprendí, de un buen amigo
a pegarle a mi mujer,
a llevar los pantalones
como es la tradición.
Y ella iba a mi trabajo,
para sorprenderme
en algo ilegal
(Era normal).

Me di cuenta que las cosas
ya no estaban es su sitio
cuando me empezó a coser
la ropa encima, al salir.
Después vino la algazara,
las denuncias y los llantos al dormir.
Y pasó el tiempo…

Decidí dejarla cuando una noche
desperté y la vi que se lanzaba sobre mí
con unas tijeras de podar sus matas
mientras me juraba que
no iba a ver
a otra mujer
jamás.

Me puse la ropa y salí corriendo
entre amenazas que no puedo repetir.
Me puse la ropa y salí corriendo
sin sueños dorados, pero a salvo el honor.

(1969)

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Te doy una canción

1979 - Mujeres Discografía

Cómo gasto papeles recordándote,
cómo me haces hablar en el silencio,
cómo no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo.
Y cómo pasa el tiempo que de pronto son años
sin pasar tú por mí, detenida.

Te doy una canción si abro una puerta
y de las sombras sales tú.
Te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz. (3)
Te doy una canción cuando apareces
el misterio del amor,
y si no lo apareces no me importa:
yo te doy una canción.

Si miro un poco afuera me detengo:
la ciudad se derrumba y yo cantando,
la gente que me odia y que me quiere
no me va a perdonar que me distraiga.
Creen que lo digo todo, que me juego la vida,
porque no te conocen ni te sienten.

Te doy una canción y hago un discurso
sobre mi derecho a hablar.
Te doy una canción con mis dos manos,
con las mismas de matar.
Te doy una canción y digo: “Patria”,
y sigo hablando para ti.
Te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla:
como doy el amor.

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Río

1979 - Mujeres Discografía

Hoy sé que no hay nada imposible,
anoche supe la verdad.
Creí a mi alma inservible,
pero era cansancio vulgar nada más.

Tú eres un don de la brisa,
un ser de la resurrección,
un pájaro con una risa
capaz de arrastrar a la noche hasta el sol.

Río, río, río. Río de verdad,
como un animal que ha sido puesto en libertad.

Río
me dejo ir en mano alegre,
voy previendo,
porque mañana, a lo mejor, hay un entierro
y una mordida de pantera en lo más mío.

Río
y no es un desafío
a la vida del sueño:
es que vivo camino al cementerio.

(1976)

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¿Qué hago ahora? (o Dónde pongo lo hallado)

1979 - Mujeres Discografía

Dónde pongo lo hallado
en las calles, los libros, las noche,
los rostros en que te he buscado.

Dónde pongo lo hallado
en la tierra, en tu nombre, en la Biblia,
en el día que al fin te he encontrado.

Qué le digo a la muerte tantas veces llamada
a mi lado que al cabo se ha vuelto mi hermana.
Qué le digo a la gloria vacía de estar solo
haciéndome el triste, haciéndome el lobo.

Qué le digo a los perros que se iban conmigo
en noches pérdidas de estar sin amigos.
Qué le digo a la luna que creí compañera
de noches y noches sin ser verdadera.

Qué hago ahora contigo.
Las palomas que van a dormir a los parques
ya no hablan conmigo.

Qué hago ahora contigo.
Ahora que eres la luna, los perros,
las noches, todos los amigos.

(1969)

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